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11.05.2017 RAMET Anaïs Litoral (Condado Litoral) Caza mayor Aunque el arte venatorio haya estado unido a la nobleza y las clases pudientes, donde un claro ejemplo serían las monterías, aquí nos centraremos en las distintas estrategias que utilizaron, generalmente de forma furtiva, los pobladores autóctonos para autoabastecerse y vender algo de carne en las p...oblaciones vecinas. El nombre más común para estos hombres que vivían de la caza mayor era el de “venaderos”. Las especies más abundantes para esta caza eran el venado o ciervo y el jabalí y también, aunque en menor número, el gamo, que fue reintroducido (lo ha sido en varias ocasiones) en la segunda década del siglo XX, y hoy en día es más abundante que el ciervo en la vera. Caza con lazo Tanto el venado como el jabalí podían cazarse con lazo, pero este último era bastante complicado por su menor altura y sus campeos poco regulares. Los cazadores buscaban los caminos o trochas por donde se movían los venados para colocar los lazos, bien atados a los árboles o en el propio vallado. Por la noche, mientras comían, los cazadores les jaleaban, en ocasiones ayudándose de los perros, para que salieran corriendo hacia su terreno y quedaran enganchados en estos lazos. Los machos raramente se ahogaban al quedarse enganchados mayoritariamente por los cuernos. Caza con escopeta La escopeta utilizada no era diferente a las utilizadas en otras modalidades, empleándose munición casera, bien fundiendo plomo o al estilo de los pateros que se detalla más adelante. Con el tiempo se fue imponiendo la compra del cartucho. Era importante conocer las áreas de campeo del venado. En verano solían buscar las sombras en las manchas de lentisco (Pistacia lentiscus). Para el venado eran mejores los días de lluvia porque con el ruido oía menos al cazador, el cual entraba bajo viento, para que el aire no llevara el olor del hombre hacia el animal. En todo caso, la mejor época era la de celo, sobre todo en los venados, ya que al berrear se les podía localizar y además se movían con menos precauciones. Cuando el cazador se subía a un árbol, se realizaba la técnica al aguardo. Se esperaba al animal y se encendía una luz, puesta en la escopeta, para encandilarle y poderle disparar. Esta técnica era más corriente en los venados por su área de campeo, aunque también se utilizaba con los jabalíes cuando era posible, sobre todo cuando no había mucha bellota y tenían que moverse mucho de árbol a árbol. En otras ocasiones, el cazador hacía un hoyo en los zacayones, aguardando al animal. Caza de jabalí con cuchillo y perros En este caso el cazador soltaba a los perros para que alcanzaran al jabalí y lo hicieran luchar. Entonces el hombre le tiraba una manta y cuando los perros le tenían bien sujeto le clavaba un cuchillo por detrás. A los perros nuevos les tenían sujetos las primeras veces para que vieran el comportamiento de los otros: no tirarse a la primera, agarrarse a las patas y las orejas, coordinar el ataque, tirarle bocados al rabo, etc. Si los perros iban directos al cochino, el cochino podía matarles fácilmente. También se podían utilizar los perros para cazar el venado. Alanceo del jabalí Aparece registrada en Doñana ya en 1550, asociada a la nobleza, y continúa hasta su prohibición con la declaración de Parque Nacional. Por entonces se utilizaban perros para levantar la caza y podía diferir el número de jinetes. Se realizaba en verano cuando la marisma se iba secando y el jabalí se refugiaba en sus bordes frescos y verdes. Hacia allí se dirigían tres jinetes, el número podía variar, empuñando cada uno una vara de más de dos metros y medio en cuyo término había una hoja afilada. Esta vara tenía una cruceta para evitar que se hundiera demasiado en el animal y causara problemas al cazador. Al localizar a algún jabalí, dos de los jinetes salían al galope, tratando de cortar su carrera acorralándolo para que el tercero preparase el golpe. La lanza debía hundirse en la paletilla para que el animal cayera gravemente herido y los otros dos lanceros pudiesen rematarlo. Esta técnica tenía varias dificultades, ya que requería una gran habilidad como jinete y un golpe certero pues, en caso contrario, el jabalí podía revolverse contra sus perseguidores y causarles un serio disgusto. Muchos perros y caballos fueron destripados por los colmillos del animal. Esta modalidad la siguen realizando los vecinos de Hinojos una vez al año en su marisma. Caza de venado al cabestrillo Esta práctica, poco corriente, se realizaba en verano en la marisma y en los zacayones. Como se explica en el apartado sobre los pateros, estos cazadores se escondían tras el caballo para disparar a la pieza.
10.05.2017 RAMET Anaïs Litoral (Condado Litoral) Frutos, hojas y leñas Siguiendo a Cobo y Tijera presentamos una pequeña introducción a la recolección de plantas silvestres en Doñana, intentando destacar algunas especies según su ámbito de uso. La búsqueda, inventariado e identificación de la flora empleada por hombres y mujeres representa una valioso registro de la cu...ltura tradicional, siendo vital para comprender el aprovechamiento, gestión y funcionamiento de este ecosistema. Entre las plantas silvestres consumidas en crudo podemos citar varios ejemplos. Eran muy comun la recolección de frutos como la bellota de encina, las piñas (principalmente de pino piñonero; Pinus pinea) o los madroños (Arbutus unedo). Las moras (Rubus ulmifolius) y las camarinas (Corema album) eran recogidas en gran cantidad y muchas veces se vendían en poblaciones cercanas. Para evitar el zarzal y las víboras (Vipera latastei) que se refugiaban allí en verano, se cruzaban dos escaleras que evitaban las puyas. Otros frutos que aún se siguen recogiendo y vendiendo por los pueblos son los higos atunes o chumbos (Opuntia maxima ; Opuntia dillenii), recogidos en contra del viento y con una caña para evitar las finas espinas, y la uva palma, fruto del palmito (Chamaerops humilis) del que se aprovechan además otras partes. En cuanto al consumo en ensaladas de plantas silvestres, muchos tenían reparos en comer berros (Rorippa nasturtium-aquaticum) y lechuguillas o pamplinas de agua (Samolus valerandi) que crecen en zonas húmedas por temor a contraer parásitos. Otras especies empleadas son las cerrajas (Sonchus oleraceus) y verdolagas (Portulaca oleracea). Cuando el hambre apretaba o como simple entretenimiento se recurría en la marisma a morder la base carnosa de los tallos o el rizoma fresco de bayuncos, castañuelas y candilejos (Juncus subulatus). Para la elaboración de multitud de guisos se recogían decenas de plantas como los cardillos o tagarninas (Scolymus hispanicus), collejas (Silene vulgaris), borrajas o almorrazas (Borago officinalis). Las romazas o espinacas (p. ej. Rumex crispus y R. pulcher) y los espárragos (Asparagus acutifolius) son especies que siguen teniendo importancia; aún hoy son muy apreciadas y suponen un suplemento a la renta de algunas familias. Suelen prepararse mediante una técnica tradicional que recibe el nombre de “esparragá”. Las tagarninas y las collejas también continúan siendo muy apreciadas. Como condimentos esenciales de la cultura de Doñana podemos mencionar el hinojo, romero, o el tomillo carrasqueño (Thymbra capitata). En cuanto a las bebidas, la achicoria (Cichorium spp.) se utilizaba para preparar el “café de achicoria” y algunas otras como el almoraduz o mejorana (Thymus mastichina subsp. donyanae), poleo (Mentha pulegium), tila o majuelo (Crataegus monogyna) o las hojas de la zarzaparrilla (Smilax aspera) se utilizaban con uso medicinal o simplemente para tomar algo caliente. Una de las plantas medicinales más reputadas de la zona, utilizada para las infecciones oculares, es la hierba junciana o hierba palo (Lotus castellanus Boiss. & Reut. in Boiss.), común en los arroyos de Doñana donde se desarrolla con grandes tallos. Por citar brevemente otros usos, podemos mencionar las cestas y canastos fabricados con caña y mimbres (Salix atrocinerea). La palma o palmito (Chamaerops humilis) proporcionaba la materia prima para elaborar muchos útiles como cuerdas, escobas, correas o carteras. Dentro de la multitud de especies utilizadas en los ámbitos festivos y decorativos están el romero, la juncia (Carex spp.) y la enea (Typha domingensis ; T. angustifolia ; T. latifolia) utilizados para engalanar las calles de muchos pueblos durante el Corpus.
10.05.2017 RAMET Anaïs Litoral (Condado Litoral) Otros La recolección también ha sido una actividad de importancia, aunque hoy en día se ve muy restringida por la legislación del Parque. En el caso de la recolección de huevos, la práctica ha sido prohibida totalmente basándose en criterios conservacionistas.
10.05.2017 RAMET Anaïs Litoral (Condado Litoral) Huevos y pequeños animales Los hueveros La recolección de huevos de aves acuáticas era una actividad extendida por los pueblos marismeños, generalmente dirigida al autoconsumo y con poca importancia comercial. Al igual que los “manconeros” y “gallareteros”, los “hueveros” centraban su actividad en la zona sur, preferida por ...las aves para nidificar. Los huevos más deseados eran los de gallareta o focha, pero también se recogían de otras especies de patos, cigüe.uelas (Himantopus himantopus), charranes (Chlidonias spp.) y pajarillas (Philomachus pugnax). La gallareta construía sus nidos junto al agua, formando hasta cuatro “andanas” o capas, con las que conseguía adaptarse al nivel cambiante de la marisma y volvía a poner huevos sin mucho problema cuando se los quitaban. Las gallaretas nidifican en grupos y los hueveros aprovechaban la pleamar para entrar por los caños de la marisma hacia esas zonas. Normalmente cruzaban en el cajón o dornajo. No llevaban nada más que este dornajo y una cesta de mimbre, o recipiente similar, para colocar los huevos. A veces se juntaba una cuadrilla para pasar el río en una embarcación de mayores dimensiones, pero esto no era lo común ya que muchos cruzaban el río en solitario con cuidado de no ser detectados por los guardas. Con la llegada de las temperaturas primaverales, generalmente a principios de marzo, la gallareta comenzaba a poner y se hacía una primera incursión para coger algunos huevos y localizar las manchas de nidos. Este periodo solía durar un mes y medio, hasta que la proporción de huevos empollados desaconsejaba la actividad. Los huevos de otras especies solían ser algo más tardíos, con lo que el periodo de recolección podía durar dos o tres meses. Los hueveros buscaban manchas con nidos simultáneos, es decir, que estuvieran todos los huevos sin empollar (“claros”) y siempre dejaban algún huevo para que el animal continuara poniendo. Había dos técnicas para saber si el huevo estaba huero (“vacío”, sin empollar). La primera era por el brillo, ya que los huevos empollados brillaban más por el roce de la madre, pero los huevos recién empollados también brillaban poco. La segunda era más fiable y consistía en “catarlos” en agua templada y quieta; si al meter el huevo en el agua se quedaba tendido, estaba huero, si se ponía de punta, estaba empollado. Los hueveros solían pasar dos o tres días recolectando y utilizaban el dornajo boca abajo para dormir o se echaban una manta para protegerse. Podían recogerse entre 500-1000 huevos por persona y día. Para los huevos que se recogían con licencia, el menor de los casos, se aplicaba el sistema de “la tercera”, donde una tercera parte de los huevos recogidos iban para el guarda que se los entregaba al recovero. En este caso eran solo de gallareta para no perjudicar a las especies de importancia cinegética. Actualmente, con las figuras de protección del Parque, está prohibido recolectar huevos. Nos queda por describir la técnica de recogida de huevos desde el caballo, siendo necesario destacar que esta no era propia de los hueveros sino de algunos ganaderos o pateros que utilizaban habitualmente el caballo. Era, simplemente, una lata colocada al final de un palo, para poder recogerlos desde el mismo caballo.
10.05.2017 RAMET Anaïs Litoral (Condado Litoral) Manejo de recursos geológicos Desde el punto de vista del manejo de los recursos geológicos se hace imprescindible destacar la presencia de la sal. SALINAS Como ya hemos visto, la pesca, la sal y las salazones fueron desde tiempo de los fenicios actividades integradas en un primitivo sistema industrial en todo el golfo de C...ádiz. En Doñana, el abandono de las salinas se produjo en la década de 1960. De forma muy esquemática, podemos dividir una salina en 3 zonas: zona de captación, zona de calentamiento y zona de cristalización. La obtención de la sal se conseguía combinando los caños y canales de las 3 zonas, aprovechando la entrada de agua en las llamadas “mareas vivas” a través del río, que entra por la zona de captación hasta la de calentamiento y, posteriormente, cuando alcanza el punto necesario, a la de cristalización.
10.05.2017 RAMET Anaïs Litoral (Condado Litoral) Actividades simbólicas o de sociabilidad La zona perimarismeña ha representado un lugar apropiado para rituales y el despliegue de la sociabilidad. En este sentido cabe destacar que la marisma se ha ido configurando, tras mucho tiempo de considerarse una tierra baldía e inhóspita, como motivo de orgullo y referencia para las localidades qu...e la circundan. Al menos institucionalmente, se ha reforzado como simbolismo de unión, y no son pocas las campañas que abogan por una “Doñana de todos y para todos”. Un ejemplo muy antiguo de estas actividades es el del traslado de la Virgen del Rocío hasta Almonte. En 1949 se decidió estandarizar su celebración cada siete años, pero antes se hacía para intentar mitigar sequías o epidemias. La primera prueba documental que se tiene es de 1607 pero se sabe que la tradición data de mucho antes. Así, con este traslado o “venida”, la Virgen del Rocío, Patrona de la Villa de Almonte, recorre los 15 km que separan su aldea del pueblo a hombros de los almonteños por el camino de los Llanos. Otra de estas prácticas, como ya hemos visto, es la saca de yeguas, actualmente marginal a nivel económico, aunque su ritualización festiva y su conversión en atractivo turístico la mantienen como una práctica importante. Por lo tanto, aquí nos situamos ante un ejemplo claro de actividad simbólica y ganadera. Es necesario atender a las dos realidades imbricadas en la “saca de yeguas”. Algunos autores como Hernández (2010) la han destacado como una tradición muy vigorosa, “clara herencia viva del pasado”. Hernández destaca el riesgo de folclorización que corre la actividad si la dimensión espectacular y turística se convierte en la hegemónica, es decir, si se transforma exclusivamente en un producto al servicio del turismo y se vacían sus contenidos sociales y simbólicos como práctica tradicional. De esta manera los yegüerizos y las poblaciones locales podrían quedar al margen imponiéndose una contemplación pasiva del “espectáculo” a la participación activa en los procesos rituales. Estas preocupaciones van encaminadas a defender esta saca, de yeguas para que no se convierta en una ceremonia más del ciclo rociero festivo anual. La mercantilización sufrida por El Rocío podría contagiar a la saca de yeguas, pasando de ser “un espacio ritual de carácter local, comarcal y andaluz a convertirse en un escenario turístico y mediático en el que la tradición se transforma en un producto para el consumo, siendo esta nueva lógica de mercado la que se impone”. Hernández resalta la cuestión de cómo impulsar un turismo que no afecte negativamente al mantenimiento de la actividad y su función social como patrimonio etnológico, reconociendo que la expansión del turismo a escala planetaria es un reto para este patrimonio. Para ello, propone un modelo de desarrollo turístico de carácter endógeno que, aunque no exento de dificultades debido a la lógica global de mercado, pueda asegurar la protección del patrimonio etnológico.
10.05.2017 RAMET Anaïs Litoral (Condado Litoral) Aguas superficiales La gestión del agua se encuentra asociada a gran parte de las actividades y prácticas que hemos ido describiendo. Por ejemplo, hemos visto cómo en ocasiones es un conocimiento principal a la hora de desarrollar unas u otras técnicas de caza. Sin embargo, la literatura existente no ha reflejado práct...icas y técnicas específicas de gestión tradicional del agua. Quizás pudiera ser una excepción la construcción de abrevaderos artificiales en zonas cercanas a la marisma, llamados zacayones. Estos son cuerpos de agua artificiales realizados mediante excavaciones hechas en el terreno que dejan al descubierto la capa freática.
10.05.2017 RAMET Anaïs Litoral (Condado Litoral) Otros Aunque actualmente las actividades de caza en las marismas de Doñana tienen nula relevancia, los habitantes de su entorno desarrollaron diferentes modalidades de caza de la fauna silvestre como fuente de proteínas o complemento económico. Por lo tanto, las principales funciones de la caza fueron la ...alimentación y la venta o intercambio de productos. Las condiciones especiales de la región marismeña obligaron a desarrollar formas propias de captura de los animales, en un escenario que, como algunos han señalado, no ha sido regido por la ley del más fuerte sino por la del más hábil. Esto supuso un proceso de relación entre los seres humanos y el medio a través del conocimiento tradicional que les permitía gestionar las distintas actividades cinegéticas. Este proceso debe ser entendido desde el conflicto existente entre dos grupos sociales antagónicos, jornaleros y grandes propietarios debido al carácter primordialmente furtivo de la actividad. De todas formas, se hace necesario destacar que desde el punto de vista histórico, en comparación con la aristocrática zona de cotos, la marisma no despertó hasta muy tarde el interés privado de apropiación para aprovechar su caza, siendo la comunalidad durante mucho tiempo el régimen de propiedad más habitual, por lo que el acceso público era más fácil.
10.05.2017 RAMET Anaïs Litoral (Condado Litoral) Pastoreo y movimientos de ganado SACA DE YEGUAS Esta práctica de origen ancestral fue regulada por el Duque de Medina Sidonia en 1504. En ella se menciona la figura del “yegüerizo” del concejo que se encargaba de sacar el ganado de los prados acotados al efecto y dirigirlo a Almonte el 26 de junio. Actualmente esa práctica es orga...nizada por la Asociación de Criadores de Ganado Marismeño, fundada en 1982, con la colaboración del ayuntamiento de Almonte, Huelva. En este ritual participan unos 1500 équidos entre caballos, yeguas y potrillos, aunque el número depende de lo bueno que haya sido el año en lluvias y pastos. Durante el año, las yeguadas marismeñas pastan, en estado semisalvaje, en determinadas fincas arrendadas por sus propietarios o en las acordadas por los municipios como “hermandades de pastos”. En ellas, pasan la mayor parte del tiempo agrupadas en zonas concretas o careos, bajo el control de un único semental, llamado “garañón”, que las cubre y mantiene unidas, generalmente alrededor de una buena zona de pastos y abrevaderos o zacayones. En períodos de sequía o inundaciones, el ganadero se desplaza a la zona para comprobar si es necesario el traslado del ganado a otra zona de mayor altura o el aporte de alimentos adicionales. Dependiendo de la distancia a los careos, los yegüerizos se dirigían a la marisma a buscar a las yeguas y potros de la raza marismeña uno o varios días antes del 26 junio, fecha en la que hay que llegar a Almonte. Los ejemplares adultos están marcados por sus propietarios. En la marisma se pernocta, bajo el mando de los mayorales, y antiguamente solían realizarse otras actividades, hoy día prohibidas, como la caza de “mancones” (aves en muda) o de conejos para preparar los guisos. Estos jinetes forman varias “tropas” y, con ayuda de las varas de sabina marina [Juniperus phoenicea subsp. Turbinata (Guss.) Nyman] o “chivatas”, van arreando a los animales para conducirlos a puntos concretos de la marisma llamados “rodeos”. Los yegüerizos deben ir separando aquellos ejemplares que no quieren trasladar a Almonte, tarea complicada debido al carácter gregario de los equinos. Hoy día, el Parque impone el paso por La Boca del Lobo para partir hacia Almonte. Es importante realizar las siguientes tareas en cada rodeo: contar las cabezas, estimar su valor de mercado y hacer un reconocimiento visual de cada ejemplar. Así, frente a las playas del Rocío se reúnen el 26 de junio por la mañana para comenzar su trayecto a Almonte. Tras pasar por la ermita, los yegüerizos son bendecidos por el sacerdote y toman posteriormente el camino rural de Los Taranjales, de unos 15 km. No llegan a Almonte hasta ya avanzada la tarde y sestean cerca del arroyo de Santa María, donde organizan la entrada en el pueblo por lotes. Allí, cada hierro (recordemos que el ganado tiene propietarios), descansa en unos grandes corrales habilitados. La delimitación exacta del trayecto y los lugares de descanso, antes variables, unido al reciente paso (desde 1997) por El Rocío y el recorrido por el interior de Almonte, han incrementado la afluencia turística a la práctica. Al día siguiente, coincidiendo con el inicio de la Feria Ganadera, los potros son separados de sus madres, marcados con hierros, herrados y puestos a la venta. La técnica de “echar el hierro” consiste en marcar a fuego la nalga de los potros del año con el hierro o “abrevio” que identifica al dueño. El animal se inmoviliza con un lazo y los ganaderos le sujetan por la cabeza y el rabo para “echarle el hierro”, tras lo cual le aplican aceite lavado con agua para evitar una posible infección. Al mismo tiempo, comenzarán otras actividades tradicionales como la medición de las yeguas, su desparasitación y la “tusa”. La tusa es un trabajo cualificado que requiere amplia experiencia para cortar con unas tijeras especiales las crines y las colas de los potros y yeguas. Se realiza en un estrecho pasillo, llamado cárcel o “trágala”, que forma parte del corral. Tiene una finalidad comercial, al mejorar la presencia del ganado para la venta, y otros objetivos relacionados con el manejo, como evitar que el ganado que regresa a la marisma se enrede en el monte o en las alambradas y facilitar la cubrición. Tras la semana de la feria, el ganado restante vuelve a la marisma hasta el año siguiente. Los ganaderos limitan el número de machos, vendiéndolos para diversos fines según su calidad, mientras que conservan la mayoría de las hembras reproductoras, siendo esta la razón por la que se habla de yeguas, más que de caballos, y a sus criadores se les llame yegüerizos. Esta práctica de la saca de yeguas encuentra ejemplos comparables en las rapas das bestas de algunas zonas de la Galicia rural y en los “asturcones” asturianos. Aunque su importancia económica actual es muy marginal, su ritualización festiva y su conversión en atractivo turístico la mantienen como una práctica importante.
Inventario Español de Conocimiento Tradicional Créditos imagen: http://www.andalucia.org/es/eventos/saca-de-las-yeguas/ Fecha de consulta: 24/05/2017
Referencia geográfica: Almonte (Condado Litoral / Huelva / Andalucía)
10.05.2017 RAMET Anaïs Litoral (Condado Litoral) Otros Desde el punto de vista histórico, la ganadería de régimen extensivo ha sido la actividad más importante después de la cinegética. En la marisma aún hay ganado bovino, caballar y ovino, ya que el porcino desapareció. Parte de los terrenos han permanecido muchos años como pastos comunales, aunque t...ras las desamortizaciones del siglo XIX muchos municipios comenzaron a alquilar sus pastos. Las referencias a esta actividad se remontan a los Tartesios y no siempre han tenido una fácil convivencia con la caza ya que, en ocasiones, se achacaba que el ganado podía perjudicar a las especies de interés cinegético. Desde hace ocho siglos esta actividad está bastante documentada y ha estado sujeta a una evolución que ha ido configurando sus características actuales como un régimen extensivo en el que predominan vacas y yeguas que coexisten con algunos pequeños rebaños de ovinos más pastoreados. Según fueron cambiando los usos del territorio, la importancia de la ganadería fue disminuyendo y actualmente se presenta como renta complementaria para algunos ganaderos, aunque es necesario resaltar el rasgo identitario de las culturas locales asociadas al manejo tradicional de las razas locales. Este aprovechamiento, presente en casi todos los paisajes de esta comarca, ha pasado a concentrarse en fincas determinadas; de ahí que actualmente la ganadería de Doñana se asocie a la existente en la marisma. Tras la declaración del Parque, la ganadería quedó supeditada a la nueva normativa, muchas veces muy centrada en estudiar y controlar la capacidad de carga que el sistema podía soportar. En este sentido existen bastantes trabajos acerca del posible “sobrepastoreo”, que contrastan con el vacío existente en estudios que describan las prácticas y técnicas asociadas al manejo del ganado de las razas autóctonas. Aun así, el Plan Ganadero desarrollado posteriormente reconoció que estas razas tienen un alto grado de integración en el sistema y que esta actividad puede contribuir a mantener los vínculos de los habitantes del entorno con el Parque. Por lo tanto se admite que “una cierta presencia de ganado no solo es soportable sino deseable como componente indisoluble de los paisajes de Doñana” y se considera la ganadería como un “aprovechamiento tradicional compatible” En cuanto a las razas locales, el ganado caballar perteneciente a la marisma ha servido tradicionalmente como animal de tiro, de montura, e incluso como fuente de carne. Así, encontramos al caballo de las retuertas y al caballo marismeño, ambos del mismo tronco que el caballo español. Esta raza marismeña es la representante de la conocida “saca de yeguas” y es la precursora del caballo americano. El caballo de las retuertas es un animal excelente para el trabajo en las áreas encharcadas, para lo que muestra docilidad, resistencia y capacidad de aprendizaje. La raza bovina más abundante en el interior del Parque es la vaca mostrenca o marismeña, bóvido bien adaptado a las características ambientales del terreno ya que es capaz de soportar meses en suelos encharcados, e incluso llegar a comer plantas acuáticas en el agua que flotan en los caños profundos. Esta raza bovina fue incluida en 1997 en el Catálogo Oficial de Razas Españolas, con el nombre de raza mostrenca. Se caracteriza por mantenerse en un régimen asilvestrado, con poco manejo además de los saneamientos anuales, pastando en los municipios de Almonte e Hinojos de Huelva. Para aumentar su rendimiento cárnico, se ha cruzado en ocasiones con ejemplares de las razas charolés o limusín, aunque la normativa actual del Parque no promueve estos cruces. Algunos expertos opinan que esta vaca mostrenca, de amplia cornamenta, podría proceder de los ejemplares trashumantes que quedaran perdidos por la zona al intentar aprovechar pastos más alejados de la cañada.
10.05.2017 RAMET Anaïs Litoral (Condado Litoral) Pastoreo y movimientos de ganado Aunque hoy es inexistente en la zona, durante varios siglos rebaños procedentes del centro y norte peninsular se acogieron a la legislación de la Mesta para trashumar en la zona. Los movimientos trasterminantes de menor magnitud, en los que los rebaños utilizaban el bosque y matorral durante el invi...erno y las marismas y lagunas en verano (durante las aguas bajas), en un ciclo local con desplazamientos relativamente cortos, han sido importantes hasta épocas más recientes. Hoy en día se ven muy dificultados por los vallados existentes entre las distintas fincas, avanzando así hacia un modelo en el que el ganado permanece todo el año en un mismo lugar. El ganado ovino que se explota en la marisma es una variedad de la oveja lebrijana, denominada churra marismeña o atlántica, que normalmente se cría en régimen semiextensivo. Las regulaciones introducidas para el ganado por las figuras de protección han provocado, en ocasiones, ciertas disputas entre los ganaderos y las autoridades, como el intento de “invasión” del Parque (en enero de 1993) por parte de ganaderos de Almonte después de unas infructuosas negociaciones tras una larga sequía.
09.05.2017 RAMET Anaïs Agroecosistema - Dehesa (Badajoz) Actividades simbólicas o de sociabilidad Las dehesas han sido lugares bien apropiados para rituales y actos sociales, como fiestas campestres, a la sombra o al cobijo de los árboles. Las innumerables jiras, del Domingo de Resurrección y el Lunes de Pascua, o las romerías, como la de San Isidro son ejemplo de ello, al igual que lo es la cel...ebración de comidas colectivas o calderetas de borrego. En las romerías actuales se montan casetas de feria donde se reúnen los grupos de amigos y familiares, muchas aún en dehesas, y también se siguen celebrando las jiras. El día de La Candelaria (2 de febrero) se continúan haciendo hogueras en algunos pueblos, con la leña de las encinas y olivos que se podan por esa fecha. Pero ante todo, el agroecosistema de dehesa se ha convertido en el paisaje de referencia de los extremeños. La encina aparece en el escudo de la comunidad autónoma y por doquier, al igual que la bellota, icono fundamental en la región. La comarca participa de esa misma identificación. Los productos de la dehesa, especialmente el cerdo ibérico, constituyen también un referente social importante en la región y la comarca. La palabra dehesa es utilizada profusamente en la publicidad, sobre todo turística, y es orgullo para dueños y grandes propietarios, que en las cancelas de entrada anteponen la palabra dehesa al nombre del predio. Cualquier imagen de la comarca que se quiere proyectar pasa irremisiblemente por incluir en ella a la dehesa.
09.05.2017 RAMET Anaïs Agroecosistema - Dehesa (Badajoz) Manejo de recursos geológicos CANTERÍA / ARCILLA / ARENALES Los suelos arcillosos eran la fuente de materia prima que surtían a los hornos para hacer ladrillos y tejas. También los niños buscaban el “barro gallego” con el que hacer figuras. Para la construcción de tapias la más indicada era la “tierra cruda”. La arena se extra...ía de los ríos y barrancos, y los hornos de cal se situaban en zonas cercanas a la materia prima, por ejemplo a lo largo de tierras de la serie carbonatada. Para pintar los zócalos o ciertas paredes enteras, por ejemplo de las cocinas, se usaba la “tierra colorá”, que se encontraba en algunos lugares muy concretos y que conocían bien las mujeres. Se buscaban piedras para amoladeras, es decir, para afilar cuchillos, navajas o hachas, así como piedra blanca con la que coagular los cortes en el afeitado. Con la piedra que afloraba, por ejemplo en el laboreo, se construían calzadas, como freno para la erosión producida por el agua, y también majanos, montones de piedra en espacios menos productivos, en los que se resguardaban los conejos. Igualmente la piedra era material de construcción, por ejemplo para paredes. Actualmente no existen hornos de cal en los pueblos, y solo uno de ladrillos, pero que trae la materia prima de fuera desde hace varios años. La escasa arcilla de la zona no se utiliza, así como la tierra para pintar las paredes. Apenas se construyen paredes de piedra, aunque sí se reparan algunas. Tampoco se construyen calzadas. En algunas fincas, con ocasión por ejemplo de desmontes, sí se amontona alguna piedra o se echa a los cauces para frenar la fuerza del agua. Los áridos se extraen aún en algunos ríos.
09.05.2017 RAMET Anaïs Agroecosistema - Dehesa (Badajoz) Otros Otras plantas con usos de distinto tipo son la enea (Typha sp.), para “echar” asientos de sillas y para construir chozos; el junco (Scirpoides holoschoenus), también para vestir chozos o para atar haces; la juncia (Bolboschoenus maritimus), como ornamento el día del Corpus Christi; el gordolobo (Ver...bascum sp.) para pescar; pan de pastor o clavellina (Mantisalca salmantica) y giralda o doblones (Coleostephus myconis), para hacer escobajos; caña para techos, como mango de escobas o brochas y para usos muy diversos; pita (Agave americana) para sogas; o gamonitas, como cañas de zambomba. En las riberas de los cauces crece la mimbrera que daba buenas varas para cestas y otros enseres y “madrinas” (varas de estructrura) para los chozos, al igual que las varas de chopo. Los tamujos (Flueggea tinctoria) de los barrancos y ríos proveían del material para hacer escobajos fuertes. Como combustible, ya sea para picón, carbón, leña o para encender la candela, se podían emplear el carrasco de encina, coscoja, jara, brezo, retama, escoba o aulaga. Como material para construcción, para cubiertas de chozas se podía utilizar casi cualquier clase de monte, pero especialmente las escobas y retamas que, al igual que la aulaga, servían como bardas para paredes. Las ramas de madroño se usaron en algunos casos para techumbre. Las aulagas se utilizaban igualmente para chamuscar los cochinos o hacer prados donde solear la ropa blanca. Las varas de la adelfa (Nerium oleander) servían para construir chozos, así como las de los chopos. Las técnicas de recolección variaban según el tipo de planta. Se cortaban con las manos acederones, berros, collejas, poleo o romazas. Se cortaban con navaja los cardillos, que también se podían arrancar con sacho o escardillo, y los espárragos. El monte se segaba, se arrancaba con azadón o con la mano cuando se podía. Se cogían con la mano los madroños o las flores del majuelo. La bellota se recogía del suelo a mano, y también podía varearse o hacerse caer a pedradas, como hacían los niños a veces. Las varas de mimbre, adelfa o chopo se cortaban con hacha, y se segaba con la hoz u hocino los juncos o la enea. Con la recolección se satisfacían las necesidades domésticas, alimentarias, medicinales, de materiales para construcción de viviendas y de utensilios, así como para el fuego. Se disponía de estos recursos libremente, salvo en el caso de recolección de bellotas en cantidad y de cargas de leña de matorral. Actualmente el aumento del nivel de vida y la aparición en el mercado de todo tipo de productos ha hecho retroceder el consumo de plantas silvestres. Pero se consumen aún bellotas, berros, cardillos, collejas, espárragos o romazas y se usa el poleo, la manzanilla o el hinojo. La recolección de espárragos tiene un gran auge, ya que gracias a los medios de transporte actuales se realiza a veces en pueblos alejados. También está creciendo la recolección de setas, antes poco usual en algunos pueblos. La recolección de estas plantas está relacionada con las demás prácticas de la dehesa, ya que según los usos del espacio encontramos unas especies u otras. Por ejemplo, el menor laboreo va en detrimento de las collejas y las especies del matorral; y ciertas especies son más propias de los eriales, como los cardillos.
09.05.2017 RAMET Anaïs Agroecosistema - Dehesa (Badajoz) Plantas silvestres, medicinales, aromáticas La dehesa, como agroecosistema de gran diversidad, producía muchas plantas vinculadas a los distintos espacios y usos de la misma: agrícolas, forestales y ganaderos. Como una de las características de las economías campesinas ha sido la diversificación de fuentes de sustento, y sobre todo entre los ...trabajadores sin tierra en un contexto latifundista, el bajo salario no podía ser el único medio de vida. Este se veía complementado por la recolección de plantas y frutos, para alimentación, medicina o uso veterinario, bien para autoconsumo o para venta. Durante los tiempos de penuria, gran parte de la población tuvo que recurrir a las plantas silvestres, como consecuencia de los largos periodos de paro y salarios bajos. La escasa dieta hacía que las plantas recolectadas tuvieran importancia en la alimentación de muchos hogares. Pero plantas silvestres consumían todos, recolectándolas o comprándolas a la gente que las recolectaba, sobre todo mujeres. Así los acederones (Rumex scutatus), berros (Rorippa nasturtium-aquaticum), cardillos o tagarnillas (Scolymus hispanicus), collejas (Silene vulgaris), espárragos (Asparagus acutifolius y A. albus), romazas (Rumex pulcher) o verdolagas (Portulaca oleracea) eran preparadas de diversas formas, y formaban parte del conocimiento gastronómico local. Entre los hongos destacan las criadillas (Terfezia arenaria). En cuanto a las setas hubo una desigual consideración entre la gente, con áreas micófilas y micófobas. En algunas zonas de dehesa son de consumo habitual los boletos negros o tentullos (Boletus aereus), colmenillas o cagarrias (Morchella esculenta), champiñones (Agaricus campestris), níscalos (Lactarius deliciosus), oronjas o tanas (Amanita caesarea), parasoles o gallipiernas (Macrolepiota procera), setas de chopo (Agrocybe cylindracea) y setas de cardo (Pleurotus eryngii). De la bellota se ha hablado más arriba. En pequeñas cantidades se podía coger libremente en el campo, sin que se considerase robo. También se comían los madroños (Arbutus unedo) y las moras (Rubus ulmifolius ). Los muchachos chupaban a veces como golosina las flores de las lenguazas o algamulas, que llaman “chupaera”, y comían los frutillos verdes de las malvas (Lavatera cretica), llamadas quesitos. Para ser usado en los aliños se recolectaban el orégano (Origanum vulgare) y la mejorana (Thymus mastichina). Como medicinales se han empleado muchas especies. La manzanilla amarga (Chamaemelum nobile) y el poleo (Mentha pulegium) se usaban para infusiones. El poleo incluso era segado y vendido. Las infusiones de las flores de los majuelos o tileros (Crataegus monogyna) servían para calmar los nervios. Con la ruda se hacía un cocimiento para friegas contra los dolores. Algún ganadero recurría al beleño (Hyoscyamus albus) como medida preventiva de enfermedades tras la castración de los cochinos, y el torvisco (Daphne gnidium) se usaba como repelente, por ejemplo en la castración de animales. También eran utilizadas para uso humano o animal otras muchas especies como la cebolla albarrana (Urginea maritima) el gamón o la gamonita (Asphodelus albus) o la malva. No existía un mercado para este tipo de plantas, sino que se recogían cuando era su tiempo o cuando se necesitaban para autonconsumo, sin haber restricciones para la recolección.
09.05.2017 RAMET Anaïs Agroecosistema - Dehesa (Badajoz) Frutos, hojas y leñas COSECHA DE LA BELLOTA La cosecha de la bellota tenía lugar sobre todo en los terrenos en que se cultivaba, pero también en ciertas zonas donde convenía dejar libre el terreno para los rumiantes. Igualmente se hacía en lindes o cerca de cauces de agua donde era más probable que desapareciera el fru...to. La cosecha la hacían cuadrillas de mujeres que recogían la bellota del suelo, bien la que ya se hubiera caído, o bien la que era vareada por hombres con largas varas. De los cestos en que se depositaban tras cogerlas del suelo se vaciaban a sacos. Posteriormente la bellota era esparcida en un llano junto a los cortijos y se le iba dando vueltas en cordones, para que se soleara, se oreara y no pudriera. Finalmente era utilizada para rematar la alimentación de los guarros gordos al final de la montanera. La bellota podía cogerse desde finales de noviembre, pero sobre todo en diciembre. La fiesta de la Inmaculada, la Pura (8 de diciembre), era una referencia para el momento de la recolección. Como se ha indicado, la función de la cosecha de bellota era la alimentación del ganado de la finca. La venta era menos frecuente. El consumo humano de bellotas era frecuente, como una suerte de snack cuando se iba al campo, pero también se recogían algunas para tomar en casa, crudas o asadas. En tiempos de hambre se llegó a hacer en tortilla, e incluso se elaboró harina de bellotas. Actualmente no se recogen bellotas debido al alto precio de la mano de obra. Sin embargo, el auge del cochino ibérico alimentado con bellota y de denominación de origen hace que algunas fincas precisen de ella para los momentos finales del ciclo del cerdo y tengan que comprarla. La producción y cosecha de bellota estaba vinculada al aprovechamiento por el cerdo, pero también a las podas, que propiciaban que hubiera más fruto, en detrimento de ramas de sostén, y a los cultivos, ya que se solían coger en los sembrados.
09.05.2017 RAMET Anaïs Agroecosistema - Dehesa (Badajoz) Otros Rituales, antes exclusivos de las clases altas que practicaban la caza y que en la comarca nunca se dieron, como el bautizo del novicio en la caza mayor, ahora empiezan a proliferar con el aumento de las monterías. Actualmente, la caza como actividad económica ha cobrado bastante auge en la dehesa, ...alquilándose cotos de caza que han proliferado por doquier, bien privados, o bien de sociedades locales de cazadores. La caza se practica hoy en día por ocio, aunque alguna que otra pieza pueda venderse. Ha aumentado enormemente el número de cazadores, tanto de los pueblos como de fuera, debido a la facilidad de los desplazamientos con los nuevos medios de transporte y el aumento de nivel adquisitivo. Todo ello ha supuesto una fuerte presión sobre liebres, perdices y conejos. A este asunto se une el descenso de los cultivos, lo que explica la menor presencia de palomas y de tórtolas comunes, aunque ha aumentado el número de tórtolas turcas [Streptopelia decaocto], desconocidas hasta hace un par de décadas. Con el avance del matorral también ha aumentado la población de ciervos, jabalíes y zorros. Los dos primeros son ahora buscados para monterías o ganchos, en cotos de grandes fincas, o “furtiveados” por cazadores locales. Los zorros también se cazan en batidas, sobre todo por sociedades locales de cazadores. La caza con costillas y tirachinas es ya anecdótica, entre otras cosas debido a la estricta normativa sobre aves, especialmente insectívoras. Las sociedades locales de cazadores han emergido como entidades importantes en los pueblos, para que puedan cazar los vecinos, y para gestionar la caza y relacionarse con el territorio. Ahora bien, la mayoría de los terrenos suelen ser cotos privados.
09.05.2017 RAMET Anaïs Agroecosistema - Dehesa (Badajoz) Caza mayor La caza era una práctica habitual en el agroecosistema. En la dehesa tradicional era una fuente de ingresos solo para un reducido grupo de personas, gente de clases populares, jornaleros por lo general que, en momentos en que no tenían trabajo o en ratos libres, salían a cazar y vendían las piezas e...n el pueblo. También había gente que cazaba alguna pieza para autoconsumo. Las escopetas y su munición eran un bien relativamente escaso y costoso, por lo que la caza como ocio era algo infrecuente, estando reservada a gente pudiente. Con la escopeta se cazaba al salto conejos, liebres (Lepus europaeus) y perdices (Alectoris rufa). En puestos era más frecuente la caza de palomas y tórtolas. Los ojeos, con batidores o “jucheadores”, eran más habituales para la perdiz. Igualmente en puestos se cazaba la perdiz con reclamo, para la que se apresaban con trampas pájaros que cantaran bien. Con reclamo de cimbel se cazaban también palomas. Las monterías no eran frecuentes, habida cuenta del escaso número de ciervos y jabalíes. Se daban solo en lugares de mucho matorral que, como hemos visto, no era lo habitual en dehesas llanas y/o laboreadas. Las gentes de clases populares cazaban con lazo conejos y liebres, además de otros animales que en ellos cayeran. También había quienes cazaban lanzando un garrote, sobre todo a liebres encamadas, cosa a la que eran aficionados ciertos pastores. La caza de algún lobo o zorro era gratificada por los dueños de fincas o el ayuntamiento. En otoño e invierno se cazaban pájaros como cogujadas o cogutas (Galerida cristata), gorriones [Passer domesticus], estorninos o tordos (Sturnus unicolor), trigueros (Miliaria calandra) o zorzales (Turdus viscivorus). Eran atrapados con “costillas” (pequeña trampa de ballesta) utilizando como cebo un gusano, la hormiga con alas (alúa), grano de trigo o aceituna. Sobre todo los cazaban los muchachos, que también cazaban pajarillos con tirachinas y cogían nidos de diversas aves, como mirlos (Turdus merula). En los lugares donde beben los pájaros en verano se cazaba también con liga o liria, una suerte de pegamento, o con escopeta de balines. Otros pájaros que se mataban, se apresaban o se cogían los huevos de sus nidos eran el alcaudón o acaburdón (Lanius senator y L. Meridionalis), arrendajo o triguero [Garrulus glandarius], carbonero (Parus major, lavandera o churubita (Motacilla alba), gorrión chillón o gorriato montesino (Petronia petronia), herrerillo (Parus caeruleus), jilguero (Carduelis carduelis), y verderina (Emberiza cirlus). La caza tenía lugar a lo largo de gran parte del año, pues en verano podían cazarse tórtolas y palomas, además de pájaros en las aguas; en otoño e invierno liebres, conejos y perdices, así como pájaros con costillas; y la primavera era tiempo de nidos. La finalidad principal de la caza era la alimentación humana, raramente se practicaba por puro ocio. Pero también se conseguían pájaros de canto, siendo la caza de pequeñas aves y la búsqueda de sus nidos un entretenimiento para los niños. Aunque existían unos tiempos de veda establecidos por la autoridad, no siempre eran respetados.
09.05.2017 RAMET Anaïs Agroecosistema - Dehesa (Badajoz) Otros aprovechamientos SACA DEL CORCHO Cada nueve años se quitaba el corcho a los alcornoques. Este se va desarrollando entre la madera del árbol y la casca, la película que lo reviste. En los escasos terrenos con matorral, un trabajo previo al descorche era la limpieza del terreno, al menos bajo el árbol, y adecuar cami...nos de llegada y vías de extracción de las planchas. Con un hacha especial bastante curva en su filo había que ir dando golpes para abrir las “hiendas”, líneas que delimitarían las planchas o corchas que se iban a sacar. Había que tener cuidado de no herir más que la corcha sin llegar a la corteza del árbol pues este se puede resentir y salirle bultos que harían que las planchas que crezcan para la siguiente saca mostraran protuberancias. Esto va en detrimento de la calidad de las propias planchas y dificulta su arranque, al quedarse más pegadas al árbol. Una vez “dadas” las rayas o hiendas se metía entre ellas un palo aguzado o el propio cabo del hacha, también un poco cortado al sesgo, para ir haciendo que se desprendan las placas. Se empezaba esta operación por el tronco para terminar desprendiendo los “aparejos” (planchas que quedaban sobre las horcajas y en las ramas de cruz del árbol), de tal manera que en ellas se sujetaran los hombres que cortaban desde arriba y no resbalaran. Se cortaba desde unas cuantas cuartas más arriba de la cruz, y cada año se iba subiendo un poco más, con el crecimiento del árbol, pero sin llegar a descorchar más allá de la segunda cruz de ramas. La corcha de la parte inferior del alcornoque, la que pega con la tierra, se llamaba “zapata” y para arrancarla había que echar mano de un azadón. Los especialistas en extraer la corcha, eran los “sacaores” o “descorchaores”, que debían tener bastante pericia, por el pulso que se requería y por la precisión del corte. Tras ellos venía el “rajaor”, que se encargaba de rajar las planchas, cortándolas en tiras más estrechas y menos curvas que las que salen al desprenderlas del contorno del árbol. Los “juntaores”cogían estas planchas y las sacaban de debajo de los árboles hasta el lugar donde pudieran cargarla los hombres que iban con las bestias. Estos, a su vez, las llevaban hasta el lugar donde se pesaba el corcho para su venta a los intermediarios o a los cocederos y fábricas. Pero del corcho también se sacaban colmenas para las abejas y utensilios diversos, como tapones, fiambreras, “cucharros” (especie de cazos o cuencos para diversos usos) o asientos. Como se ha indicado, la época de saca era entre mediados de mayo y mediados de agosto, cuando “se da la corcha”, es decir, que se puede desprender con facilidad. La cadencia de nueve años entre cada saca venía marcada por la tradición, aunque no era algo rígido sino que, dependiendo del beneficio que hubiera tenido el árbol, se podía retrasar un año, no más, hasta que el corcho fuera lo suficientemente grueso.
09.05.2017 RAMET Anaïs Agroecosistema - Dehesa (Badajoz) Otros TRATAMIENTO DE PLAGAS La polilla lagarta (Lymantria dispar) era la plaga que más atacaba a la arboleda, para lo cual se fumigaba cada ciertos años en primavera, con productos químicos en mochila o desde avionetas a partir de los años sesenta y hasta la actualidad. Las fumigaciones han causado prob...lemas a la fauna, sobre todo a las aves. Las palomas eran también un problema para la cosecha de bellotas y en algunas fincas se usaban cohetes para espantarlas. Actualmente no hay apenas problemas de lagarta y se fumiga muy esporádicamente y con avionetas. Sin embargo, la seca de las encinas y alcornoques es un problema gravísimo, que asola áreas crecientes de dehesa y parece estar muy relacionado con la tiña del castaño (Phytophthora cinnamomi Rands). El coleóptero Cerambix cerdo Linnaeus, 1758 también es una plaga mortal para el arbolado, y contra él se utilizan, con escasos resultados, compuestos líquidos que tienen la función de trampas de cebo.