Agroecosistema - Dehesa (Badajoz)

Ecosistema: Agroecosistema - Dehesa. Comarca: Badajoz / Badajoz / Extremadura

Compuesta por sistemas de agricultura tradicional y agricultura convencional e industrial, incluyendo nuevas tendencias ecológicas, orgánicas… con el fin de obtener alimentos, fibras y otros materiales de origen biótico. También lo forman los sistemas ganaderos extensivos, con presencia o no de árboles, buena parte de los cuales mantienen usos mixtos y pueden calificarse como agrosilvopastorales.

Frutos, hojas y leñas
COSECHA DE LA BELLOTA
La cosecha de la bellota tenía lugar sobre todo en los terrenos en que se cultivaba, pero también en ciertas zonas donde convenía dejar libre el terreno para los rumiantes. Igualmente se hacía en lindes o cerca de cauces de agua donde era más probable que desapareciera el fruto. La cosecha la hacían cuadrillas de mujeres que recogían la bellota del suelo, bien la que ya se hubiera caído, o bien la que era vareada por hombres con largas varas. De los cestos en que se depositaban tras cogerlas del suelo se vaciaban a sacos. Posteriormente la bellota era esparcida en un llano junto a los cortijos y se le iba dando vueltas en cordones, para que se soleara, se oreara y no pudriera. Finalmente era utilizada para rematar la alimentación de los guarros gordos al final de la montanera.
La bellota podía cogerse desde finales de noviembre, pero sobre todo en diciembre. La fiesta de la Inmaculada, la Pura (8 de diciembre), era una referencia para el momento de la recolección.
Como se ha indicado, la función de la cosecha de bellota era la alimentación del ganado de la finca. La venta era menos frecuente.
El consumo humano de bellotas era frecuente, como una suerte de snack cuando se iba al campo, pero también se recogían algunas para tomar en casa, crudas o asadas. En tiempos de hambre se llegó a hacer en tortilla, e incluso se elaboró harina de bellotas.
Actualmente no se recogen bellotas debido al alto precio de la mano de obra. Sin embargo, el auge del cochino ibérico alimentado con bellota y de denominación de origen hace que algunas fincas precisen de ella para los momentos finales del ciclo del cerdo y tengan que comprarla.
La producción y cosecha de bellota estaba vinculada al aprovechamiento por el cerdo, pero también a las podas, que propiciaban que hubiera más fruto, en detrimento de ramas de sostén, y a los cultivos, ya que se solían coger en los sembrados.
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Huevos y pequeños animales
Plantas silvestres, medicinales, aromáticas
La dehesa, como agroecosistema de gran diversidad, producía muchas plantas vinculadas a los distintos espacios y usos de la misma: agrícolas, forestales y ganaderos. Como una de las características de las economías campesinas ha sido la diversificación de fuentes de sustento, y sobre todo entre los trabajadores sin tierra en un contexto latifundista, el bajo salario no podía ser el único medio de vida. Este se veía complementado por la recolección de plantas y frutos, para alimentación, medicina o uso veterinario, bien para autoconsumo o para venta. Durante los tiempos de penuria, gran parte de la población tuvo que recurrir a las plantas silvestres, como consecuencia de los largos periodos de paro y salarios bajos. La escasa dieta hacía que las plantas recolectadas tuvieran importancia en la alimentación de muchos hogares. Pero plantas silvestres consumían todos, recolectándolas o comprándolas a la gente que las recolectaba, sobre todo mujeres. Así los acederones (Rumex scutatus), berros (Rorippa nasturtium-aquaticum), cardillos o tagarnillas (Scolymus hispanicus), collejas (Silene vulgaris), espárragos (Asparagus acutifolius y A. albus), romazas (Rumex pulcher) o verdolagas (Portulaca oleracea) eran preparadas de diversas formas, y formaban parte del conocimiento gastronómico local. Entre los hongos destacan las criadillas (Terfezia arenaria). En cuanto a las setas hubo una desigual consideración entre la gente, con áreas micófilas y micófobas. En algunas zonas de dehesa son de consumo habitual los boletos negros o tentullos (Boletus aereus), colmenillas o cagarrias (Morchella esculenta), champiñones (Agaricus campestris), níscalos (Lactarius deliciosus), oronjas o tanas (Amanita caesarea), parasoles o gallipiernas (Macrolepiota procera), setas de chopo (Agrocybe cylindracea) y setas de cardo (Pleurotus eryngii).
De la bellota se ha hablado más arriba. En pequeñas cantidades se podía coger libremente en el campo, sin que se considerase robo. También se comían los madroños (Arbutus unedo) y las moras (Rubus ulmifolius ).
Los muchachos chupaban a veces como golosina las flores de las lenguazas o algamulas, que llaman “chupaera”, y comían los frutillos verdes de las malvas (Lavatera cretica), llamadas quesitos. Para ser usado en los aliños se recolectaban el orégano (Origanum vulgare) y la mejorana (Thymus mastichina). Como medicinales se han empleado muchas especies. La manzanilla amarga (Chamaemelum nobile) y el poleo (Mentha pulegium) se usaban para infusiones. El poleo incluso era segado y vendido. Las infusiones de las flores de los majuelos o tileros (Crataegus monogyna) servían para calmar los nervios. Con la ruda se hacía un cocimiento para friegas contra los dolores. Algún ganadero recurría al beleño (Hyoscyamus albus) como medida preventiva de enfermedades tras la castración de los cochinos, y el torvisco (Daphne gnidium) se usaba como repelente, por ejemplo en la castración de animales. También eran utilizadas para uso humano o animal otras muchas especies como la cebolla albarrana (Urginea maritima) el gamón o la gamonita (Asphodelus albus) o la malva. No existía un mercado para este tipo de plantas, sino que se recogían cuando era su tiempo o cuando se necesitaban para autonconsumo, sin haber restricciones para la recolección.
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Hongos
Otros
Otras plantas con usos de distinto tipo son la enea (Typha sp.), para “echar” asientos de sillas y para construir chozos; el junco (Scirpoides holoschoenus), también para vestir chozos o para atar haces; la juncia (Bolboschoenus maritimus), como ornamento el día del Corpus Christi; el gordolobo (Verbascum sp.) para pescar; pan de pastor o clavellina (Mantisalca salmantica) y giralda o doblones (Coleostephus myconis), para hacer escobajos; caña para techos, como mango de escobas o brochas y para usos muy diversos; pita (Agave americana)
para sogas; o gamonitas, como cañas de zambomba. En las riberas de los cauces crece la mimbrera que daba buenas varas para cestas y otros enseres y “madrinas” (varas de estructrura) para los chozos, al igual que las varas de chopo. Los tamujos (Flueggea tinctoria) de los barrancos y ríos proveían del material para hacer escobajos fuertes. Como combustible, ya sea para picón, carbón, leña o para encender la candela, se podían emplear el carrasco de encina, coscoja, jara, brezo, retama, escoba o aulaga. Como material para construcción, para cubiertas de chozas se podía utilizar casi cualquier clase de monte, pero especialmente las escobas y retamas que, al igual que la aulaga, servían como bardas para paredes. Las ramas de madroño se usaron en algunos casos para techumbre. Las aulagas se utilizaban igualmente para chamuscar los cochinos o hacer prados donde solear la ropa blanca. Las varas de la adelfa (Nerium oleander) servían para construir chozos, así como las de los chopos. Las técnicas de recolección variaban según el tipo de planta. Se cortaban con las manos acederones, berros, collejas, poleo o romazas. Se cortaban con navaja los cardillos, que también se podían arrancar con sacho o escardillo, y los espárragos. El monte se segaba, se arrancaba con azadón o con la mano cuando se podía. Se cogían con la mano los madroños o las flores del majuelo. La bellota se recogía del suelo a mano, y también podía varearse o hacerse caer a pedradas, como hacían los niños a veces. Las varas de mimbre, adelfa o chopo se cortaban con hacha, y se segaba con la hoz u hocino los juncos o la enea. Con la recolección se satisfacían las necesidades domésticas, alimentarias, medicinales, de materiales para construcción de viviendas y de utensilios, así como para el fuego. Se disponía de estos recursos libremente, salvo en el caso de recolección de bellotas en cantidad y de cargas de leña de matorral.

Actualmente el aumento del nivel de vida y la aparición en el mercado de todo tipo de productos ha hecho retroceder el consumo de plantas silvestres. Pero se consumen aún bellotas, berros, cardillos, collejas, espárragos o romazas y se usa el poleo, la manzanilla o el hinojo. La recolección de espárragos tiene un gran auge, ya que gracias a los medios de transporte actuales se realiza a veces en pueblos alejados. También está creciendo la recolección de setas, antes poco usual en algunos pueblos.

La recolección de estas plantas está relacionada con las demás prácticas de la dehesa, ya que según los usos del espacio encontramos unas especies u otras. Por ejemplo, el menor laboreo va en detrimento de las collejas y las especies del matorral; y ciertas especies son más propias de los eriales, como los cardillos.
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